El realismo de los videojuegos de coches y nuestro futuro: el autocoche

Creen que voy a hablar sobre la peligrosidad de los videojuegos de coches porque cuatro psicópatas de la carretera hacen de las vías urbanas su circuito particular; se equivocan.

Hemos llegado a un punto tridimensional muy real y asequible. Todavía recuerdo mis renderizaciones de imágenes en 3D que tardaban toda una noche para una pequeña animación en 3D -bastante simple pero bella-, con un puntero ordenador 486DX de Intel y unos increíbles 4 MB de RAM. Apenas un puñado de personas optaban por semejante tamaño de memoria. Recuerdo; y sonrío.

Desde aquel ordenador 486 y el Doom por bandera con su revolucionaria tecnología 3D, hasta la PlayStation 3 con el novedoso GT5 o Need For Speed, ha llovido mucho, 20 años ya. En este tiempo, los desarrolladores de software han evolucionado tantísimo, que han puesto a disposición de casi todo el mundo juegos realmente increíbles. No voy a ceñirme a los juegos en general, si no a los simuladores de coches -ya que estamos en una web del motor-.

Tener un monitor plano de muchas pulgadas, una consola PS3 -por ejemplo- y un volante ciertamente bueno, no es ninguna utopía, aunque con los tiempos que corren, pueda ser una vanidad. Pero si somos buenos y a los Reyes Magos no les afecta la crisis tanto como al ciudadano de a pie, quizás en estas Navidades hayamos corrido esa suerte.

La tecnología actual puede hacernos disfrutar del drifting, o de una buena carrera en Spa, o en Nurburgring, o incluso por las calles de Madrid, con una sensación sin igual y muy cercana a la realidad, al menos visual, auditiva y en parte sensorialmente. Evidentemente las fuerzas G, el viento o el olor a goma quemada no se pueden reproducir -por el momento-, pero las sensaciones son extremadamente buenas.

Pero, ¿por qué este preámbulo?. Porque quiero adelantarme al futuro al decir que una magnífica escuela de conducción bien podrían ser unos videojuegos más instructivos para aprender en la seguridad del conductor novel. Pero esto ya es evidente, y me gustaría hacer un acto de fe respecto al futuro.

Ahondando más en las noblezas del género, esa interacción en un mundo 3D completamente virtual podría llevarse a cabo en un coche real. No estoy diciendo nada nuevo, ya hay modelos completamente autónomos capaces de conducir a través de los mapas de Google, aunque experimentalmente.

Entonces, ¿de qué futuro hablo?.

Y si el coche fuera capaz de renderizar su entorno en tiempo real e interactuar de la misma forma que nosotros con la máquina. Llegados a este punto, los propietarios de coches no necesitarían carnet, ni saber conducir: la conducción sería completamente autónoma. Según lo pienso, sonrío de nuevo; pero dentro de 20 años, ya veremos qué de cerca estamos de ese futuro, y cuáles son las posibilidades reales de lo que hablo.

Por el momento hay evidencias muy concretas: en primer lugar, el crecimiento exponencial de la tecnología 3D; y en segundo lugar, en algunos coches ya existen cámaras perimetrales. ¿Qué falta entonces para que la máquina entienda qué pasa a su alrededor? Quizás sólo un poco más de tecnología de proceso, y tiempo para el desarrollo de tal, llamémosle autocoche.

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